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¡Pero no te quedes solo en el mirar!

Cada día son más los inmigrantes que llegan a nuestro país en búsqueda de mejores condiciones de vida. En su venida, nos aportan cultura, color, alegría y cómo no, variadas y exquisitas comidas. Es el caso de...

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Luisa López, sabor de raíces peruanas

Cada día son más los inmigrantes que llegan a nuestro país en búsqueda de mejores condiciones de vida. En su venida, nos aportan cultura, color, alegría y cómo no, variadas y exquisitas comidas. Es el caso de Luisa López, una mujer peruana que hace ocho años, motivada por su hermana, decidió venir a Chile.

 

Luisa llegó de Perú, específicamente del Sur de Guayaco. Traía consigo la esperanza de poder dar una mejor calidad de vida a sus hijos. Partió trabajando de asesora del hogar a una casa, hace ya ocho años y lamentablemente, esta primera experiencia distaba mucho del prometedor futuro que ella había soñado en nuestro país. “Mi primera jefa me retaba constantemente. Yo llegué el 2009 y era complicado obtener los papeles. Te daban una visa sujeta a contrato, luego una temporaria y posteriormente la definitiva, por lo que te tenían amarrada cuatro años a tu jefa”.  El peor episodio llegó en la navidad de ese año, cuando ingresaron a robar a la vivienda donde Luisa trabajaba. Sus jefes la señalaron como sospechosa del robo, y ella debió aguantar estoicamente hasta que encontraron al verdadero culpable.

Afortunadamente, a pesar de las dificultades que encontró en sus inicios, Luisa siguió trabajando con ahínco y esmero, visualizando la posibilidad de independizarse para empezar el que es su actual negocio. Confiesa que cuando recién llegó a Chile, ni si quiera sabía preparar arroz. Perseverante como ella sola se puso en mente el lograr cocinar bien. Su profesor más eficiente en este aprendizaje, fue el internet  “Gracias a youtube obtuve mi mayor formación.  Buscaba allí las recetas. Comencé a hacer papas rellenas, quinoa, pan con huevo, tortillas, etc.” Diariamente Luisa salía a ofrecer estos productos y logró ir captando clientes, gracias a sus deliciosas y novedosas preparaciones.

Una de las cosas más difíciles fue obtener el capital para poder emprender con su negocio de comida. “Antes yo trabajaba, trabaja y decía ya tengo dinero. Así que me iba a pasear o a comer, porque sabía que al día siguiente tendría de nuevo. Gastaba todo lo que tenía, no estaba organizada, por lo que me faltaba el capital. Pero tuve la posibilidad de capacitarme y aprendí que debía ahorrar”.

El año pasado decidió capacitarse en nuestra Fundación. Luisa quería aprender y tener herramientas para realizar la formalización de su negocio. Además debía manejar  las leyes chilenas, “cuando salí seleccionada fue una alegría enorme. Dije voy a dar lo máximo de mi” Así fue. Hoy Luisa tiene además la capacidad de dar trabajo a otras  personas como ella, demostrando que cuando uno crece con ayuda de otros, ayuda a otros a crecer. “Formalizándose uno tiene la capacidad de trabajar con más fuerzas. Actualmente tengo tres empleados un argentino, un colombiano y  una peruana. Todos inmigrantes como yo.  Gente que necesitaba trabajar y que aporta sus conocimientos a mi cocina”.

A quien madruga…

Si algo destaca a Luisa, además de su gran sonrisa, es que tiene visión e ingenio. Dos cualidades fundamentales a la hora de emprender. Desde su casa en Santiago, ella veía  a diario como los recién llegados migrantes hacían largas filas, a veces desde las 4 de la mañana, para poder obtener sus papeles. Allí, ella vio una oportunidad. Esas personas tenían que esperar muchas horas con frío y hambre. Decidió entonces salir cada madrugada a venderles café y comida. Poco a poco, fue agarrando vuelo. Hoy tiene su local y un carrito. Se levanta a las 3:00 hrs. AM para preparar los productos e ir a ofrecerlos con su carro. Después de eso vuelve para abrir su local a las 7:00 de la mañana”.

Como dijimos, Luisa es una mujer con visión para los negocios. Ella sabía que en Santiago la competencia de comida peruana es grande. Hay muchos locales, todos ofreciendo lo mismo. Por ese motivo ella decidió ofrecer algo distinto. Innovador. Buscó en youtube las recetas de chambar y patasca. Aprendió a hacerlas a la perfección y luego entonces agregó su toque, diferenciándose así de los tradicionales saltados peruanos. 

Con mucho esmero, perseverancia e ingenio, Luisa ha logrado salir adelante en un país ajeno, que hoy ya es como el suyo  propio. Aquí tiene a sus hijos, a sus amigos y su trabajo. Evidentemente, siempre recordará ese sur peruano donde está el resto de su familia y gran parte de sus recuerdos. Un sur tradicional que inspiró lo que es hoy su negocio “Mi meta siempre ha sido traer comida del sur de mi país. Porque aquí vienen a comer personas que buscan volver a sus raíces”

Le deseamos mucho éxito a Luisa, que con cada sabor logra transportar a muchos de sus compatriotas a su natal país. Nosotros en Chile también estaremos felices de conocer el tradicional sur de Perú a través de sus comidas.