“A uno se le abre el horizonte respecto a los derechos y deberes que se tienen como individuo, persona y colectivo. En este mundo tan individualista, uno rescata que haya gente que piense y actúe de manera social. El objetivo común es el bienestar de la gente” Así definía Gabriel Almuna su paso por la Escuela Sindical Buen Trabajo, la cual finalizó la semana recién pasada.

26 dirigentes de Santiago y 24 del Maule, recibieron sus certificados tras haber realizado 60 horas de capacitación sindical.

La iniciativa tuvo como finalidad impulsar el fortalecimiento de su rol en el ámbito sectorial y nacional, promoviendo una nueva lógica en las relaciones laborales, mejorando las capacidades de negociación y generación de consensos entre los distintos actores del mundo laboral. 

Ambas ceremonias contaron con la presencia de sus respectivas Seremis del Trabajo y Previsión Social: Elia Piedra en el Maule y María Eugenia Puelma en la Región Metropolitana. Además, a la ceremonia de la escuela de Santiago asistieron la Encargada del Departamento de Diálogo Social, de la Subsecretaría del Trabajo Paulina Salcedo y el Presidente de la FENACH, Octavio Navarro quien desde su experiencia como dirigente, tuvo palabras de motivación para los asistentes.

“Ser dirigente es como comenzar a construir una casa. Al principio uno tiene las ganas y el empuje, pero luego uno se da cuenta de que necesita herramientas. Una de esas herramientas es el conocimiento”

También Isabel del Campo, gerente de la Fundación quiso dedicar unas palabras:

“Ojalá muchos más chilenos fuésemos capaces de tener esa energía, de sumar a otros y caminar en este camino de forma conjunta. Se les agradece por el esfuerzo. Como dirigentes tenemos que tener el ojo abierto de animar a los otros de no perder la esperanza. La invitación es a poner en práctica lo que han aprendido.”

Los alumnos tienen claro el panorama sindical en Santiago y saben que se les presenta un enorme desafío por delante.

“Nos falta participación, educación laboral, conocer nuestros derechos y ejercerlos. Falta perder el miedo a expresarnos. El trabajo sindical es una tarea muy sacrificada y depende de nosotros los trabajadores hacer de los sindicatos agrupaciones más creíbles, donde el trabajo en equipo sea nuestra mejor bandera de lucha.” Así se expresaba Claudio Farías, uno de los alumnos.

Esperamos que no desistan en este esforzado pero maravilloso camino sindical. Y que persigan siempre sus ideales de justicia, buscando el bienestar de sus compañeros, sus familias y la sociedad que habitan.

Share This