Luz Gutiérrez tiene 42 años y trabaja en la confección. Llegó a la Fundación este año, con una idea de emprendimiento y muchas ganas de aprender. Luz era una mujer talentosa, inteligente, vivaz, alegre. Sólo faltaba que ella misma se creyera el cuento. Tan sólo meses después, nos alegra ver cómo habla de emprender, cómo ya no se refiere a la tienda a quien provee como patrones si no que como clientes, cómo pasó de ser una dueña de casa a una dueña de casa empoderada y con ganas de hacer crecer su negocio independiente.

Luz hace cojines de terraza. Llegó a eso a través de una compañera del colegio que posee una microempresa y necesitaba quien le prestara servicios. Luz sabía coser a la perfección y aceptó.

“Yo estudié diseño y confección en el Juanita Fernández, y empecé mi práctica en Einstein con Recoleta en una fábrica de ropa de seguridad. La terminé y me fui a trabajar a San Pablo con Cueto a una fábrica de jeans. Estuve un par de años y me fui a trabajar a recoleta con Santos Dumont, en una tienda de ropa infantil. Como verás tengo harto camino en la confección. A los cojines llegué porque mi compañera necesitaba a alguien y yo simplemente me adapté.”

Saber adaptarse a los cambios y aprovechar las oportunidades es una de las cualidades que debe tener quien busca camino en el emprendimiento. Pero antes que eso debe estar la valentía de arriesgarte a trabajar sola.

“Siento muchos nervios, todo el rato, porque yo nunca he trabajado sola, para mí misma. Esto es un gran desafío, pero rico porque es entregar todo lo que he aprendido hasta ahora”

Hace muy poco Luz decidió dar ese gran salto y ya entregó su primera terraza, la cual fue a parar a un muy bello rincón de Chile.

“De primeras uno se pregunta si quedarán bien o le gustarán. Esa terraza se fue a Villarrica y la señora quedó muy contenta. Eso es lo gratificante, que quede el trabajo bien”

Luz vive junto a su familia compuesta por sus tres hijos y su esposo, junto a quien lleva un largo camino recorrido.

“Nos conocimos desde el colegio, pololeamos 9 años y de ahí nos casamos. Nació el primer niño y empezamos a construir la casa. Gracias a Dios a él le va muy bien y el trabajo no nos ha faltado”

Su marido trabaja realizando arreglos en casas. Arregla protecciones, puertas, ventanas, pinta, hace quinchos, entre otras cosas. Con dos personas que trabajan como independientes en distintas cosas, compatibilizar tiempos familiares no es fácil.

“Al menos yo soy la que me tengo que limitar con los tiempos, porque mi esposo trabaja de lunes a lunes. Los niños lo ven llegar en las noches no más. Soy yo la que tengo que estar poniendo la cara. Así que al principio no le gustó mucho cuando le dije que iba a empezar a estudiar en el FOSIS porque para él la mujer es de casa y ve los hijos. Pero con el tiempo empezó a entender y hoy me apoya porque sabe que esto finalmente es para los dos.”

En su hijo mayor, Luz encuentra un gran apoyo a la hora de hacer las tareas del hogar “Él me apoya 100%. Me ayuda harto a ordenar, va a buscar a los hermanas, me ayuda a lavar y otras cosas”

Con el apoyo de su familia, Luz espera llegar lejos, pero como dice la popular canción “pasito a pasito”

“Recién hice mi primer trabajo sola. Así que lo profesores me están orientando para saber cómo abrir campo y tirarme yo sola. Me estoy haciendo de clientas porque no tengo nada todavía. Estoy haciendo tarjetas de presentación para hacerme clientes”

Para poder proyectar su negocio, el curso que realiza junto a la Fundación sobre creatividad la ha ayudado mucho

“Hoy día mismo la profesora dijo que hiciéramos artesanalmente un bastidor y en ese bastidor nosotros pintáramos. Y ese proyecto es una muy buena idea porque estas mismas telas yo las puedo estampar. Así que a hacerlo. Y si puedo seguir estudiando lo voy a seguir haciendo”.

Para Luz es una alegría enorme cuando entrega su trabajo y este es valorado, cuando le dicen lo bonito que le quedó.

“Eso me gratifica. Me gusta mucho lo que hago y hasta el momento, no creo que deje de hacerlo porque me encanta. Soy una persona busquilla, no me quedo con lo que tengo, me gustaría tener más, así que a darle”

En Fundación Trabajo para un Hermano, le deseamos el mayor éxito a Luz en este camino que está comenzando a emprender. No será fácil, pero con sus ganas y perseverancia, creemos que puede llegar lejos.

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