Desde el 17 de Septiembre comenzó a regir la nueva Ley del Saco. En ella se estipula que el peso máximo que un hombre puede manipular en labores de carga y descarga manual, disminuye a la mitad, pasando de 50 a 25 kgs. Para mujeres y menores de 18 el límite se mantiene en 20 kgs.

Fue en febrero del 2005, bajo el mandato del ex presidente Ricardo Lagos, cuando por primera vez se puso límite a la carga que un hombre podía llevar en mano. Este límite era de 50 kilos (peso que se mantenía hasta hace unos días). Previo a eso no era  extraño que los trabajadores debiesen cargar 80 o 90 kilos sobre sus hombros o espaldas.

Daniel Toledo, trabajador de la vega, quien carga, pesa y selecciona papas, se muestra muy feliz con la nueva normativa: “Antiguamente, los sacos pesaban hasta 90 kilos, sobre todo cuando venían con barro. Hoy cada saco pesa como 50. Llevo 38 años cargando y eso me ha pasado la cuenta. Llego siempre con dolor de espalda a mi casa. Con el tiempo se deforma la espalda y se tienen problemas físicos”.

Efectivamente, uno de los problemas más recurrentes en la salud de los trabajadores son los trastornos músculo esqueléticos. Entre el año 2007 y 2015 se reportaron en promedio más de 10 mil casos anuales de problemas lumbares y según datos del Ministerio de Salud, en nuestro país, la principal causa de ausentismo laboral es el lumbago. Este constituye además la primera causa de dolor crónico no oncológico.  Y no sólo eso. Datos estadísticos de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) señalan que cerca del 25% del total de accidentes laborales son originados por el manejo manual de carga.

Por lo mismo, el objetivo de esta ley es proteger la integridad, seguridad y salud de los trabajadores. No obstante, varios son los que se muestran reacios a aceptar la nueva normativa. Es el caso por ejemplo de Claudio Anjari: “Para nosotros es complicado porque yo cargo 600 sacos y ahora van a venir 1200. Eso significa el doble de pega. Sin contar el tema del precio. Ahora hay que ver con el jefe cuánto nos va a pagar porque a mí me pagan por saco. Pero al hacer el trabajo en más horas, obvio que van a bajar el precio del saco y tendré que trabajar más horas por lo mismo”.

Así como Claudio, Marco Estrada piensa de un modo similar, con la lamentable diferencia de que él está desde la vereda de los empleadores.

“Una cosa es la norma y otra cosa es la práctica. Los cargueros se van a cansar más, porque lo que era un recorrido va a ser el doble y ellos mismos verán que no es tan rápido el trabajo. Van a tener que cargar dos sacos a la vez porque es más rápido. Uno no los va a obligar pero ellos mismos van a querer hacerlo.”

Son muchos los empleadores que piensan como Marco, pero es de su responsabilidad exigir a los empleados que esta ley se cumpla. Aquellos empleadores que no respeten la norma, arriesgan multas entre 9 y 60 UTM.

El empleador tiene la obligación de propiciar condiciones seguras para la salud de los trabajadores y la responsabilidad de informarlos y capacitarlos respecto a la correcta manipulación de cargas. Así mismo las empresas productoras deben cambiar el peso y capacidad de envasado de sus sacos productos para facilitar el transporte realizado por los trabajadores. Por ejemplo, clásicos son los sacos de cemento y quintales de harina, quienes ya comenzaron la tarea de modificar la carga para permitir que se cumpla la nueva normativa.

La ley presenta un enfoque preventivo, y esto es lo que cuesta entender. Acostumbrados a cargar 50 kilos, no se nota el desgaste que ello produce en su cuerpo.

“Por algo en La Vega se trabaja 7 horas y media. Hay que reducir el peso del cuerpo, porque se empiezan a enchuecar las patitas de a poco. A lo mejor en un primer momento no agrade, pero a lo largo del tiempo sí favorece. De alguna manera va a complementar  una mejor calidad de vida de salud y de todo” Señala Arturo Guerrero, vocero de los trabajadores de la Vega Central.  “Chile ha ido envejeciéndose. Antes partías a los 65, pero hoy ya estamos entre los 80 y 90 años, por lo tanto, mientras mejor nos cuidamos cuando jóvenes, una mejor calidad de vida tenemos cuando viejos. Sumando y restando la ley del saco es positiva”.

Y en palabras de la Subsecretaria de Previsión Social, Jeannette Jara “Los trabajadores tienen derecho a realizar su trabajo en condiciones de seguridad, de tal forma que su salud e integridad física y síquica estén debidamente resguardadas. La seguridad y salud laboral son conceptos que forman parte del trabajo decente que impulsa la Organización Internacional del Trabajo (OIT); un trabajo que, en definitiva, debe ser un buen trabajo, con dignidad”.

 

 

 

*Se introducen las siguientes modificaciones en el Código del Trabajo:

Sustitúyese el artículo 211-H por el siguiente: “Artículo 211-H.- Si la manipulación manual es inevitable y las ayudas mecánicas no pueden usarse, no se permitirá que se opere con cargas superiores a 25 kilogramos. Esta carga será modificada en la medida que existan otros factores agravantes, caso en el cual, la manipulación deberá efectuarse en conformidad a lo dispuesto en el decreto supremo Nº 63, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, del año 2005, que aprueba reglamento para la aplicación de la ley Nº 20.001, que regula el peso máximo de carga humana, y en la Guía Técnica para la Evaluación y Control de los Riesgos Asociados al Manejo o Manipulación Manual de Carga”.

“Artículo 211-J.- Los menores de 18 años y las mujeres no podrán llevar, transportar, cargar, arrastrar ni empujar manualmente, y sin ayuda mecánica, cargas superiores a 20 kilogramos. Para estos trabajadores, el empleador deberá implementar medidas de seguridad y mitigación, tales como rotación de trabajadores, disminución de las alturas de levantamiento o aumento de la frecuencia con que se manipula la carga. El detalle de la implementación de dichas medidas estará contenido en la Guía Técnica para la Evaluación y Control de los Riesgos Asociados al Manejo o Manipulación Manual de Carga”.

 

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