El viernes 30 de Junio se dio cierre al programa Clínica MyPE Apoquindo, realizado por tercera vez consecutiva en conjunto entre Inacap y Centro Padre Esteban Gumucio de la Fundación Trabajo para un Hermano.

Clínica Mype tiene la función de hacer asistencias técnicas a pequeño y mediano empresario en diversas áreas. Diseño de modas, gráfico, mecánica, telecomunicaciones, etc. En este caso, las asistencias fueron desarrolladas por las alumnas de diseño de moda y vestuario para las usuarias del Centro que tuviesen interés en perfeccionarse.

“El tema de la asistencia técnica es un tema súper puntual. No son capacitaciones ni asesorías. La capacitación dura 3 meses, la asesoría también. Está dirigido al problema específico que usted tiene y no sabe hacer. En este caso, podría ser hacer bolsillos” explica Antonio Araneda, Coordinador.

Paola Tapia es microempresaria hace 10 años. Tiene un negocio de diseño, confección y arriendo de disfraces. Le encanta lo que hace por lo que constantemente está tratando de perfeccionarse. Por lo mismo decidió participar del programa. “Cuando me inscribí quería aprender a hacer vestidos de gala. Yo no me atrevo todavía porque lo considero alta costura, así que cuando ofrecieron las asesorías, las quise tomar altiro”. Se muestra muy contenta y conforme con lo aprendido en el curso.  “Las chicas han tenido súper buena disposición y paciencia, mostrando mucho profesionalismo. Algunas tenemos estudio pero otras no y ellas han empezado desde el principio. Además nos han ido danto tips para ir perfeccionándonos mediante la web en la casa”

Para Leopoldina Herrera en cambio, las clases se hicieron insuficientes. Le hubiese gustado tener más asesorías para sacar un mejor provecho al aprendizaje.

Uno de los componentes más  importantes de las alianzas es la capacidad mutua de aprender, crecer y complementarse. Así también lo ven las alumnas de Inacap, que está vez se vieron convertidas en profesoras.

“El trabajo me pareció una experiencia muy grata para ambos lados. De  nuestra  parte aprendimos el lado más pedagógico que es la enseñanza, y desde su lado les aportamos un granito de arena a lo que es su emprendimiento. Por esa parte estoy muy feliz” dice Gabriela Fuenzalida. Para su compañera Elena López, la experiencia es similar “Rescato la retroalimentación que existe entre mi alumna y conmigo. He puesto a prueba mis conocimientos he aprendido harto y puedo compartir conocimientos al explicarle a otra persona lo que sé”.

No siempre es necesario que ayudemos monetariamente o con cosas materiales. Transmitir conocimientos también es una forma de ayudar a crecer a alguien más. Una forma cuyos resultados quedarán para siempre.

Share This