El 29 de abril, Rolando Venegas, se colgó al interior de la fábrica de Fruna. En una carta explicaba que la razón del suicidio fue el hostigamiento laboral del que era víctima. Su amigo y colega, al enterarse, muere en el lugar de un infarto. La reacción de los supervisores fue exigir a gritos que los trabajadores hicieran caso omiso de lo sucedido y siguieran trabajando. Al ser interrogados sobre el incidente, en un reportaje elaborado por The Clinic, los trabajadores dieron cuenta de las paupérrimas condiciones en que día a día deben realizar sus funciones.

El 12 de junio, Jesús Manuel Andahua se encontraba trabajando en la construcción de un edificio en la comuna de San Miguel, cuando un muro colapsó y cayó sobre él y 3 compañeros. Sus compañeros lograron sobrevivir, Jesús no. Según declara el Sindicato SINTEC, la empresa contratista  respondía insólitamente a los medios que los accidentes son típicos en la construcción y que uno nunca sabe si volverá o no.

El 9 de junio, un derrumbe en la mina Dela 2 en Aysén, dejaba a dos trabajadores atrapados bajo tierra. Aún esperamos expectantes saber si lserán encontrados o no. Las posibilidades de que estén con vida son muy pocas o nulas según declara general a cargo del rescate. Sernageomin inició una investigación para determinar si la empresa Cerro Bayo cumplía o no el plan de explotación.

2 de Julio, dos trabajadores mueren en casino Monticello producto de los disparos de bala de un cliente. No es primera vez que alguien entraba y disparaba en Sun Monticello. Hace menos de un mes, el 6 de junio, ya había sucedido con un guardia herido como resultado “Sun Monticello lamenta profundamente el desenlace con resultado de muerte de dos de sus trabajadores” declaraban en un comunicado. Pero no basta con lamentar. La empresa esperó a que murieran dos trabajadores para establecer que mejorarán las medidas de seguridad.

Todas estas situaciones han ocurrido en un transcurso de dos meses en nuestro país. Leemos las noticias, a veces nos parece terrible y al otro día volvemos a nuestros trabajos tranquilamente. Pero no, no es natural que los trabajadores mueran mientras realizan sus labores. No es aceptable normalizar este tipo de situaciones. El trabajo debiese ser un lugar de realización, de compromiso, de satisfacción. No un lugar de inseguridad. No un lugar del que “no sabremos si volvemos o no” Las declaraciones del tipo “La empresa lamenta la defunción de sus trabajadores” no debiesen tener razón de existir. Es mucho más que indignante, es trágico.

 

Hace unas semanas se viralizó un video en el que un grupo de carabineras exigían su derecho a la hora de colación y su derecho a amamantamiento, el cual estaba siendo vulnerado. Un grupo de mujeres decidió vencer el miedo y pelear por lo que les correspondía por ley. Pero para vencer el miedo, debían estar en conocimiento de cuáles eran esos derechos que estaban exigiendo.

 

¿Cuántas personas hay en Chile que deciden guardar silencio al no estar seguras de que sus demandas sean legítimas? ¿Cuántas personas aceptan todo al no saber si las condiciones laborales en las que trabaja están o no dentro de la ley? ¿Cuántas personas hay que no hacen nada por temor a represalias por parte de los empleadores? ¿Cuántas personas no tienen la capacidad de perder el miedo? ¿Cuántos trabajadores más tendrán que morir para que hagamos algo al respecto?

El estado tiene hoy una responsabilidad enorme. Lograr que la obligación que tienen las empresas de velar por el bienestar de los trabajadores, sea una obligación efectiva. Que quienes incumplan las leyes, tengan un real castigo. Los empresarios tienen una responsabilidad gigante. El empleado está dando su tiempo, su trabajo, su dedicación para que la empresa obtenga utilidades.  El empleador debe valorar ese trabajo, remunerarlo justamente y ni si quera debiese ser necesario decir que debe cuidar la vida y salud de los trabajadores de su empresa. Pero los trabajadores también tenemos una responsabilidad importantísima. Exigir que nuestro trabajo sea valorado, sea respetado y se desarrolle en un ambiente seguro, en un ambiente grato. Si sabemos que un hombre se colgó en su trabajo cansado de los malos tratos que recibía, y no se nos mueve un pelo, es porque bastante humanidad hemos perdido. No naturalicemos los accidentes graves en el trabajo.

Muchas veces creemos que no podemos hacer nada por cambiar nuestra realidad. El problema es que sí podemos. Podemos dar un primer paso. Podemos informarnos, darnos el tiempo de estudiar nuestros derechos, capacitarnos en cuanto a medidas de seguridad y podemos asociarnos a otros compañeros para velar juntos por que las leyes se cumplan en nuestro lugar de trabajo. Podemos unirnos y perder el miedo.

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