Nos hemos acostumbrado a mirar al empresariado con desconfianza[1]. Y cómo no, si continuamente nos enteramos de un nuevo caso de colusión, corrupción, malos tratos laborales o prácticas deshonestas varias. La situación se vuelve más crítica cuando nos enteramos de que en Chile el 1% de las personas más ricas obtienen el 33% de los ingresos mensuales ¡Con un tercio de la riqueza del país! No nos parece presentable. ¿Cómo no mirar con resquicio entonces? No obstante, existe la forma de hacer las cosas bien. Existen los empresarios correctos, justos, honestos, pero para ello, trabajan diariamente. Entienden que empleado y empleador no existen el uno sin el otro, por lo que la relación debiese ser de confianza mutua, de respeto, de valoración. Entiende que el trabajador es quien da su trabajo. En esa dirección debiesen avanzar todos los empresarios en Chile.

“La imagen de los empresarios ha sido construida sobre la base de empresarios que no han sido todo lo conscientes que deberían con los trabajadores. Tiene que ver también con el exceso de riquezas de algunos y con la pobreza de otros. Para revertirlo,hay que hacer bien la pega no más”  Enrique García es el empresario a la cabeza de Samara. Prestan servicios de asesorías y soluciones comunicacionales y a su cargo tiene a 130 personas.

Enrique García, Socio Fundador de Samsara

 

Ser directivo para Enrique es un trabajo desafiante, y uno de los principales desafíos está puesto en el cuidado a los trabajadores. “Cómo potenciamos la creatividad, cómo cuidamos el respeto a la persona, cómo cuidamos la solidaridad y la subsidiariedad cuando una persona lo necesita. Que los trabajadores sientan que eso se vive” Para ello se preocupa de transmitir el espíritu de la empresa a todos quienes forman parte de Samara. Evidentemente no es tarea fácil cuando las personas a su cargo son más de 100.

 

“Este es un desafío no menor cuando son muchas las personas que forman parte de una empresa. Uno pierde el contacto y nos cuesta conocer a toda la gente. Las instancias son cumpleaños, celebración anual o Fiestas Patrias pero tampoco llegan todos. Entonces el problema es cómo hacer que la filosofía que tenemos como empresa llegue a todos los trabajadores”

Consideremos que Enrique, con 130 trabajadores en su empresa, ya comienza a tener esa preocupación. ¿De qué modo logramos que una empresa con mil personas en sus líneas no pierda la cercanía y el cuidado? Gran parte del problema nace una vez que el empresario pierde el contacto. Una vez que comienza a ver a los trabajadores como un número. Enrique posee la convicción de que es importante que cada uno de los trabajadores sea valorado y le preocupa honestamente el no ser capaz de conocer a toda la gente.

 

Pedro Aguirre, Fundador Creamagia

 

Distinto es el caso de Creamagia. Al ser una empresa pequeña, no sufren ese problema. En una antigua casa cerca de Avenida Matta, trabaja Pedro Aguirre con un grupo pequeño de trabajadores que lo acompañan. Allí dan soluciones de imprenta y gráficas a distintas empresas. Don Pedro está convencido de que cuando la gente está grata en su trabajo rinde mejor.

“Aquí somos una familia. Una vez al mes hacemos un asado o hot-dogs. Compramos torta en los cumpleaños. Celebramos los logros. Laura trae a su hija desde que es guagua, somos guaguateros”

Efectivamente un sector de Creamagia bien podría ser el cuarto de juegos de una niña. Ese es el espacio de Trinidad, hija pequeña de Laura, quien es la trabajadora más antigua de la empresa.  “La Trini es parte de la familia. Tú vienes el viernes y jugamos todos a la escondida. Su primer cumpleaños fue aquí y vinieron los niños para acá. Ella tiene un espacio, sus juguetes, su bicicleta.  Esta es como una extensión de su casa”

Laura, como muchas mujeres chilenas que trabajan, no siempre tenía con quién ni dónde dejar a su hija. Don Pedro explica que al permitirle llevar a Trinidad a la oficina, Laura no está preocupada pensando en si su hija estará bien o no. De este modo, puede estar más enfocada en su trabajo y ganan ambos. Con estos pequeños gestos de compromiso, la empresa gana también el compromiso de los trabajadores, llevando la rotación de sus trabajadores a un número casi nulo.

Don Pedro señala que su mayor dificultad es que a los microempresarios les faltan los recursos. Da como ejemplo el caso de Johnson, a quien le perdonaron 2700 millones de pesos. Si él en cambio se atrasa en un pago, no hay forma de que le perdonen nada. “Las empresas chicas como la mía, la que hace lo mismo que yo o la panadería de la esquina, funcionamos a puro pulso”

A pulso partió con Creamagia, que en un principio ayudaba a hacer artefactos de magia, de allí el nombre. Le costó estabilizarse y en principio tenía que aceptar cualquier trabajo que llegara.  Con el correr de los años, y la  llegada de clientes más grandes, han logrado mantenerse a flote, no exentos de problemas.  Un clásico problema de los pequeños y microempresarios en Chile llega al momento de pagar el IVA. “Tengo que pagar el IVA antes del 12, pero esa factura a mí me la pagan en 60 días más. De este modo, no hay bolsillo que aguante”

 

Consultados sobre qué falta en Chile para avanzar en cuanto a dignidad y satisfacción laboral, ambos coinciden en que un salario justo es fundamental, más no lo único.

“Lo que falta en Chile es que las personas tengan una remuneración de acuerdo a su trabajo. Que les permita vivir tranquilos sin tener que estar pagando deudas y tapando hoyos. Hay personas que ganan 35 millones de pesos diarios. Hay doctores que ganan un millón al día. Estupendo pero está mal pelado el chancho porque hay otras que hace una pega tan importante como ellos y ganan 250 mil pesos. Si los basureros dejan de trabajar, la ciudad se llena de basura y nos enfermamos igual” Señala don Pedro Aguirre, haciendo hincapié en que todos entregamos un servicio a la comunidad, que debiese ser justamente remunerado. “El tiempo con la familia también es importante. La gente dice siempre lo mío es calidad no cantidad, pero los niños quieren cantidad, no entienden eso de calidad y no cantidad” Finalmente suma la importancia de tener un buen ambiente laboral, ya que en muchos lugares se sufre hostigamiento laboral “Si te pagan mal, y además vas a trabajar para pasar malos ratos y que tu jefe o compañeros te hagan la vida imposible, no tiene ningún sentido el trabajo”

Para Enrique García el principal problema de la insatisfacción pasa por un tema de vocación “El problema de la insatisfacción laboral tiene que ver primero con que no toda la gente puede trabajar en lo que es su vocación su gusto, trabajan porque necesitan trabajar y terminan trabajando en el trabajo que encuentran”

También un salario digno es importante. En su empresa todos los trabajadores ganan un salario muy por sobre el salario ético “todo lo que pueda aportar en términos de bienestar y calidad de trabajo es bienvenido. Es importante entregar una remuneración lo más justa posible, pero hay que destacar también que no necesariamente la remuneración es lo más importante. Acá hay hartos trabajadores que se han ido a ganar más dinero y han vuelto”

Cómo dicen Enrique y Pedro, es cierto que el salario no es lo único que importa si de satisfacción laboral se habla. Entregar un buen trato a todos los trabajadores de la empresa es fundamental. Pero de todos modos, el salario no deja de ser un factor determinante y trascendental, quizás más que cualquier otro. Muchas empresas argumentan que los tiempos no están para pagar mejores salarios. Pero es absolutamente urgente cuestionar si ese salario que se está pagando es justo, es digno, es suficiente y esta acorde con los resultados de la empresa. Las cifras demuestran que es urgente que los ingresos a nivel país se redistribuyan de mejor forma.

 

[1] Revisar informe sobre confianza e imagen de la Empresa en Chile, 2017 elaborado por SOFOFA

http://app.sofofa.cl/BIBLIOTECA_Archivos/Eventos/2017/03/24_ConfianzaeimagendelaEmpresaEnero2017.pdf

 

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